Actualmente, las adicciones son consideradas trastornos en los cuales la persona desarrolla un consumo compulsivo de una sustancia que se caracteriza por una gran variedad de síntomas, signos y conductas.
La adicción es un continuo desde el uso recreativo y ocasional pasando por un consumo regular moderado hasta llegar a un consumo abusivo o perjudicial y finalmente a una adicción.
Antiguamente se hacía la distinción entre estas etapas como si se trataran de trastornos o categorías discretas (presente o ausente), sin embargo, toda la evidencia apunta que el desarrollo de esta enfermedad se hace progresivamente a lo largo del tiempo y la persona va acumulando estos síntomas y conductas hasta desarrollar la pérdida de control sobre una determinada sustancia.
Existen dos clasificaciones internacionales que permiten realizar el diagnóstico de manera estandarizada. La primera de ellas es la Clasificación Internacional de las Enfermedades que en su versión número 10 (CIE-10) describe una lista de 6 conductas o problemas (criterios diagnósticos) asociados al consumo de sustancias (secciones F10 a F19 de CIE-10). En esta clasificación bastan tres de dichos criterios que estén presente en un periodo de 12 meses para que se pueda diagnosticar un trastorno adictivo.
Criterios CIE-10:
1. Deseo intenso o vivencia de una compulsión a consumir una sustancia.
2. Disminución de la capacidad para controlar el consumo de una sustancia o alcohol, unas veces para controlar el comienzo del consumo y otras para poder terminarlo para controlar la cantidad consumida.
3. Síntomas somáticos de un síndrome de abstinencia cuando el consumo de la sustancia se reduzca o cese, cuando se confirme por: el síndrome de abstinencia característico de la sustancia; o el consumo de la misma sustancia (o de otra muy próxima) con la intención de aliviar o evitar síntomas de abstinencia.
4. Tolerancia, de tal manera que se requiere un aumento progresivo de la dosis de la sustancia para conseguir los mismos efectos que originalmente producían dosis más bajas (son ejemplos claros los de la dependencia al alcohol y a los opiáceos, en las que hay individuos que pueden llegar a ingerir dosis suficientes para incapacitar o provocar la muerte a personas en las que no está presente una tolerancia).
5. Abandono progresivo de otras fuentes de placer o diversiones, a causa del consumo de la sustancia, aumento del tiempo necesario para obtener o ingerir la sustancia o para recuperarse de sus efectos.
6. Persistencia en el consumo de la sustancia a pesar de sus evidentes consecuencias perjudiciales, tal y como daños hepáticos por consumo excesivo de alcohol, estados de ánimo depresivos consecutivos a períodos de consumo elevado de una sustancia o deterioro cognitivo secundario al consumo de la sustancia. Debe investigarse a fondo si la persona que consuma la sustancia es consciente, o puede llegar a serlo de la naturaleza y gravedad de los perjuicios.
La segunda clasificación es el Manual Diagnóstico y Estadístico de las enfermedades mentales de Estados Unidos, que en su versión número 5 (DSM V) describe lo que se denomina los Trastornos por Consumo de Sustancias (TCS) que agrupa a las antiguas categorías de abuso y dependencia de sustancias en un continuo desde uno a 11 criterios posibles. A mayor número de criterios, mayor severidad de la adicción. El número de criterios define 3 categorías: TCS leve, dos o tres de estos criterios; TCS severidad moderada, 4-5 criterios; TCS severo, 6 o más criterios.
Criterios DSM V:
1. ¿Ha usado usted con frecuencia cantidades mucho más grandes (de la droga o el medicamento) o durante un tiempo más prolongado que lo que pensaba en un principio?
2. ¿Alguna vez quiso o se esforzó en dejar o disminuir el consumo de esa droga o medicamento pero notó que no podía?
3. ¿Alguna vez ha pasado un periodo en que usted le dedicaba mucho tiempo en conseguir la droga o el medicamento, o tardaba mucho tiempo hasta recuperarse de los efectos de la droga?
4. ¿Alguna vez ha sentido un deseo tan fuerte o necesidad de usar alguno de estos medicamentos o drogas?
5. El uso de cualquiera de estas drogas o medicamentos ¿le llevó a usted a tener serias dificultades o al incumplimiento de los deberes en el trabajo, escuela u hogar?
6. ¿Continuó usando la droga o el medicamento a pesar de tener problemas sociales o interpersonales provocados o exacerbados por los efectos de la sustancia?
7. ¿Ha tenido usted que abandonar o reducir actividades importantes (del trabajo, familiares, con amigos), para conseguir o consumir la droga o el medicamento?
8. ¿Ha estado usted varias veces bajo la influencia de alguna de estas drogas o medicamentos o ha sufrido usted sus efectos posteriores en situaciones en que aumentaba el riesgo de hacerse daño (mientras conducía un automóvil, o trabajaba con alguna maquinaria)?
9. ¿Ha continuado usted consumiendo la sustancia a pesar de que le cause problemas de salud físico o psicológico debidos al consumo de la misma?
10. ¿Alguna vez se dio cuenta de que tenía que usar mucha más cantidad (de alguna de estas drogas o medicamentos) para lograr el mismo efecto que antes?
11a. Suspender o disminuir alguna de las drogas anteriores, ¿le puso enfermo o le causó molestias?
11b. Al Suspender o disminuir la droga o el medicamento, ¿fue necesario consumir la droga, el medicamento u otra sustancia similar para aliviar las molestias?
El diagnóstico lo debe hacer un experto en salud mental o un experto en adicciones, ya que no es fácil poder diferenciar dichos criterios diagnósticos y poder comprobar si es que efectivamente la persona los presenta. Sin embargo, existen numerosos instrumentos que pueden guiar a una persona para poder sospechar si es que tanto la persona o su familiar tienen probabilidad de estar cursando por un trastorno por consumo de sustancias. Dentro de dichos instrumentos destaca el AUDIT, desarrollado por Organización Mundial de la Salud, para la detección de problemas relacionados con el alcohol. Más de 8 puntos en dicho cuestionario de autoreporte indica un consumo de riesgo. Un segundo instrumento, validado en Chile, es el cuestionario CRAFFT diseñado para detectar consumo de alcohol y drogas en adolescentes. Un puntaje igual o superior a 2 implica alto riesgo de Trastornos por Consumo de Sustancias y necesidad de ser evaluado por un profesional y eventualmente tratado.
