¿En qué consiste una adicción?

Se entiende por adicción a una enfermedad cerebral de carácter crónico y recurrente, que se desarrolla por el consumo regular, compulsivo y, casi siempre excesivo, en el tiempo de una determinada sustancia. El carácter crónico de esta enfermedad deriva del hecho de que las modificaciones que ha debido desarrollar el cerebro en sus distintos circuitos para hacer frente a las sustancias adictivas son duraderas en el tiempo. El carácter recurrente, a su vez, deriva del hecho de que dichas modificaciones pueden fácilmente reactivarse, bajo ciertas circunstancias que veremos más adelante, determinando la reaparición de las conductas adictivas.

Del mismo modo que en las adicciones a sustancias, también es posible que se desarrollen conductas adictivas en las denominadas adicciones del comportamiento (juego patológico, conducta sexual compulsiva, comer compulsivo, compra compulsiva, adicción a videojuegos).

            La característica central de todas las adicciones es la presencia de conductas adictivas caracterizadas por la búsqueda y consumo compulsivo de una determinada sustancia o la práctica de una determinada conducta (conductas sexuales, juego, gasto de dinero, etc.), que se efectúa con pérdidas de control por parte del sujeto. La búsqueda y consumo compulsivo de una sustancia, pueden ocasionar la aparición de síntomas que se repiten intermitentemente cuando el sujeto está bajo los efectos de la sustancia (ejemplo: estados de ebriedad a repetición o estados de intoxicación o estar volado con marihuana).  Además, en el caso de algunas sustancias se pueden presentar lo que se denomina síntomas de privación que se gatillan habitualmente luego periodos prolongados de consumo regular, en el cual la persona experimenta síntomas, característicos de cada sustancia, cuando disminuye o suspende el consumo.

            Otra característica central de las conductas adictivas, sean a sustancias químicas o a comportamientos, es la recaída. Se entiende por recaída a la reaparición del patrón antiguo de búsqueda y consumo compulsivo de una sustancia (o práctica compulsiva de una conducta) luego de un periodo de ausencia de tales conductas (abstinencia). Se suele observar en el desarrollo de la mayoría de las adicciones la alternancia de periodos con conductas adictivas y periodos de ausencia de conductas adictivas. Esta alternancia puede dar la falsa sensación de control sobre el consumo, pero con mucha frecuencia los periodos libres de conductas adictivas se van acortando hasta desaparecer. Vale decir, el hecho de que uno pueda tener periodos de ausencia problemas con el consumo de una determinada sustancia no descarta la presencia de una adicción.